the mix-up

1 05 2008

aunque no nos encante su último disco (éste, the mix-up), los beastie son los beastie y… bueno.

aquí no hay sintes locochones, tampoco hay voz… apenas hay alguna programación y mucha lisergia. es más bien, por extraño que parezca, un disco instrumental del trio judio de brooklyn. ¿un capricho?.

suena raro, suena a… mmmm ¿funk?.

las favoritas: Off The Grid y Freaky Hijiki

clic :.: zshare :.: the beastie boys – the mix-up





…de viaje

25 04 2008

Me gustan los placeres caros. Pero no tengo dinero.

Me paso los meses robando varo de donde puedo. Miento con tal de obtener un poco. A veces dejo de comer. Cuando quiero alcoholizarme taloneo de los demás, no importa. Un placer efímero mínimo a cambio de un placer efímero máximo. Para mí las necesidades son otras.

Desde hace varios años había pensado largarme a la playa a un hotel de lujo, sólo un fin de semana, con dos viejas y sendos cuadros de lisérgico para la noche. No pude realizarlo hasta hace una semana por circunstancias fisiológicas (otras necesidades).

La playa elegida está en una islita de las Bahamas llamada Exuma. Los jardines del hotel están llenos de enormes palmeras y plátanos que impiden ver el suelo. Si uno se introduce entre los árboles, con sólo elevar la mano puede recoger bolsas de cocaína y puños de la mejor marihuana del mundo. Después de atravesar los jardines se llega a la larga playa con una arena que se confunde con el polvo que brindan los árboles por su blancura, sobre la que están acostadas mujeres de todo el mundo (la mayoría prostitutas de alto calibre, como las que yo llevaba).

Por las noches se asistía a los bares donde se realizaban orgías tipo Eyes wide shot. Esto no es parte de lo que debo hablar, se quedará para otro post, pero he de decir que la mejor carne del mundo se intercambiaba ahí. No había rostros, sólo cuerpos.

Lo que hoy vengo a decir es sobre el viaje:

Las putas con las que estaba eran mías. Las renté. Iban a hacer lo que yo dijera. Así pues decidí que nos comiéramos el ajo. Comenzamos sólo con un cuarto, y fuimos a una playa cercana, en la cual unos europeos que habíamos conocido en los bares tenían casa. Durante el trayecto, que debía hacerse en carro, esperamos el efecto. Inició: juegos de luces, sonidos, pensamientos, risas. Ya en la playa comimos otro cuarto. Luego fuimos a casa de los europeos, los cuales estaban fundídismos por la noche anterior, amodorrados viendo videos de los 70’s y los 80’s. Ahí comenzó el debraye: televisiones de cartón, planicies con relieve, colores brillantes, sonidos huecos….instalados en la textura.

Salimos de la casa. No podíamos quedarnos ahí. Traíamos encima una energía sorprendente que no iba con el estado de los europeos, por lo que fuimos al mar. Nuestros sentidos se abrían a una potencia desorbitante.El caso es que terminamos en la playa tirados sobre la arena durante diez horas observando todo l,o que se aparecía. Me puse a perseguir los colores y los sonidos. Chistes, risas sin sentido; derretimiento de plameras, espuma verde, cielo anaranjado, meneo de islas cercanas, mar de celofán, cortinas de cocodrilo, almohadas de arena, velas cuyo fuego parece una enorme fogata, mal viaje (¡ya que se acabe!), buen viaje (ojalá y eso dure un buen rato). Agitaba las manos y se veían las imágenes de su trayectoria; pupilas dilatadas, un cielo techado. Además de todo había una tormenta eléctrica en el horizonte que encendía la noche por segundos. El sexo no se me antojó, andaba en otro pedo, principalmente visual.Ya será para el siguiente. Cuando amaneció y todo se prendió de nuevo hubo otro viaje: nubes van goghianas, pájaros que rompían el cielo al atravesarlo, como balas lentas;timbres de todo tipo con el cantar de los aves en el nuevo día, un panorama azul, cangrejos blancos provenintes del mar. Ahora las gentes pasan y nos miran; llevan una sonrisa maliciosa en el rostro: están drogados. Todos lo estamos.

A las nueve de la mañana bajó el efecto y el organismo comenzó a pedir descanso. Regresamos al hotel con los ojos muertos. A los europeos no los volvimos a ver. En el trayecto de regreso, la pesadez de los párpados invitaban a un viaje imaginativo y de mucha reflexión; retrocesos terroríficos en la memoria, vuelta a la niñez. Recordaba cosas que pensé estarían en el olvido por siempre.

En la habitación lo único fue dormir desnudos hasta las seis de la tarde. Despertamos, comimos y callamos. A la mañana siguiente regresamos a México. En el aeropuerto le dije a las putas que se fueran como pudieran. Yo volví a mi casa a reempezar a ahorrar.

P.D. Una recomendación musical para un buen viaje de LSD:

clic para descargar :.: brian eno + david byrne :.: my life in the bush of ghosts